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«...LA IMPOTENCIA ES LEER SU PROPIA LEGISLACIÓN, Y VER QUE ES MENTIRA»

En octubre se cumplirán dos años desde que el preso donostiarra Juanjo Rego Vidal sufriera una embolia cerebral, y otra en la pierna, y quedara en coma hasta que lo encontró su hijo tendido en la cama de la celda. Todavía sigue esperando, en la cárcel de León, la cita para el cardiólogo que, según el médico que lo atendió de urgencia, requería con necesidad imperiosa.


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La esposa de Rego Vidal, Mariluz Sebastián, pierde incluso la cuenta de las graves afecciones que padece su marido. «Tiene un catéter, la próstata, está sordo, se está quedando ciego, tiene diabetes -muy mal cuidado en la cárcel-, hipertensión, hemorragias... tiene muchas cosas. ¡Ah! -se acuerda- no puede comer porque tiene mal la dentadura que, además, se la arregla él: la pega, la lima...». «Lo malo que tenemos es que nos acostumbramos a todo, y eso no se debería hacer, pero es que no tenemos otro remedio», lamenta.