Cuando se le pregunta a un ciberusuario por el uso que le da a Internet o para qué le sirve la red, su respuesta puede englobarse en uno de los siguientes conceptos: fuente de información, entretenimiento o consumo. La mayoría de las veces las tres actividades se entremezclan; como cuando el usuario adquiere un juego de la red a través de una operación de comercio electrónico o accede a la actualidad informativa a través de un periódico digital donde también puede concursar o comprar un libro. Estos tres ingredientes son la base sobre la que se sostiene todo lo que circula por la red de redes. Si tratáramos de englobar estos tres aspectos en uno sólo, vemos que, a través de Internet, el ciberusuario obtiene algún tipo de beneficio.
En estos momentos se conectan a través de la red más de 275 millones de personas (1), existen más de mil millones de páginas web y su crecimiento en el país que la vio crecer, Estados Unidos, es 15 veces más rápido que la economía de esta superpotencia (2). Estos éxitos no hacen más que señalar que los pasos seguidos en el uso de la red hasta el momento han sido los acertados y que han beneficiado a la sociedad en su conjunto y a los individuos en particular, basta sólo recordar que cada año se envían siete billones de mensajes de correo e. (3).